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En 1989 Sega estrenó en máquina recreativa un nuevo beat’em up bajo el nombre de Golden Axe. Este género se había hecho muy popular entre los jugones ochenteros y como setas fueron apareciendo un gran número de este tipo de juegos, llamados coloquialmente “de peleas”.
La gran mayoría no alcanzaban un mínimo de calidad, y se aprovechaban del tirón para sacarnos las monedas de 5 duros sin compasión. Pero había algunos juegos que se rodeaban de gente, y formaban largas colas para jugar una única partida. Uno de estos juegos fue Golden Axe.
El origen de la leyenda Golden Axe lo tuvo todo a su favor para convertirse en un clásico instantáneo. Nos trasladaba a un mundo mitológico heroico, de guerreros, amazonas y dragones. En el juego nos abríamos paso entre los enemigos a golpe de espada, montábamos en dragones para superar a nuestros rivales, y recolectábamos pócimas de magia para lanzarlas en el momento justo. Las magias eran espectaculares, con animaciones de fuegos, terremotos y dragones que barrían a los enemigos de un plumazo.
Tenía una jugabilidad excepcional, y aunque era un juego difícil no era imposible de terminar. Su calidad gráfica era muy superior a lo que solía verse en aquella época También podíamos elegir jugar con tres personajes diferentes, cada uno con sus habilidades propias, y además podíamos jugar en parejas.
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