|
La versión de PS3 no es muy diferente de las anteriores versiones, pero sí hay que reconocer que ofrece a los jugadores algunos cambios importantes y, como no, todo el material adicional que ha salido en Xbox 360, lo que hace de Overlord: Raising Hell una experiencia excepcional.
La maldad más divertida y ampliada Ambientado en un retorcido mundo de fantasía, Overlord: Raising Hell es una aventura de acción que nos obligará a ser despiadados, decididos y hasta un poco despóticos cuando saqueamos tierras y conquistamos reinos para ser proclamados el todopoderoso Overlord. Aunque claro, no podemos hacerlo solo y necesitaremos de ayuda para llevar a cabo nuestros planes.
De esta forma, aunque somos los malvados jefes, tenemos a nuestra disposición una serie de leales y viles criaturas. De hecho, son precisamente ellas el centro del juego, todo un ejército de pequeñas criaturas serviles conocidas como Esbirros. Además, le dan al juego un peculiar toque de humor negro.
Los Esbirros son completamente leales al Overlord y usarán sus capacidades únicas para buscar, luchar y hasta morir por él. Además, son oportunistas por naturaleza, lo que hace que estas criaturas sean capaces de robar una enorme hacha para armarse y hasta una armadura para protegerse. Los jugadores acumularán ejércitos de hasta 50 Esbirros conforme vayan explorando y conquistando los cinco dominios del mundo. Han de usar los Esbirros de forma táctica para que siempre estén a mano, preparados para sacrificarse, sólo por salvarle la vida al ilustre Overlord.
Además, con Overlord: Raising Hell, los jugadores tendrán que bajar aún más en el siniestro mundo del Overlord con una serie de adicionales niveles infernales, cada uno, un abismo sobrenatural por los cinco reinos del juego.
Ahora que los demonios de cada abismo están atacando y amenazando la superioridad del Overlord, solo queda una opción: reunir a los Esbirros, bajar a cada abismo y emprender una nueva ola de tiranía para colocarse en el trono del infierno.
|