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Dos entregas prácticamente idénticas, pero con diferentes personajes, nos llevaron a ver una Segunda Guerra Mundial de una intensidad impresionante y de un realismo pocas veces vista. Y todo esto con una puesta en escena que, sinceramente, parecía más de una película que de un juego de acción.
Ambos juegos eran parecidos, por no decir idénticos, y de hecho, la diferencia de salida de ambos fue pequeña, comparado con esta tercera parte. Aunque claro, la tercera entrega será un antes y un después.
Vuelve a la Segunda Guerra Mundial Esta tercera entrega de Brothers in Arms vuelve de nuevo a ponernos en la piel de los soldados de la 101 Aerotransportada y deja atrás los 7 días posteriores al día D del primer juego y los posteriores acontecimientos del segundo título. En este caso, además, no sólo llevaremos la división de Matt Baker del primer título, sino también la de Joe Hartsock del segundo título.
En este caso, el lugar de lanzamiento será Holanda, en una nueva operación, en la que los aliados deberán hacer todo lo posible por avanzar hacia Berlín, en batallas como nunca antes se había visto.
Eso sí, la pregunta que surge es bastante clara: ¿Conserva este juego todos los elementos de las dos anteriores entregas? Por supuesto, en cuanto a jugabilidad, de los gráficos hablaremos al final.
De nuevo primero acción y luego táctica Brothers in Arms es un juego de acción en el que no se avanza como en otros juegos del mismo género, es decir, disparando primero y pensando justo después. Hacer esto en Brothers in Arms equivale a hacer del juego una experiencia dolorosa y bastante breve. El primer juego copiaba conceptos que ya habíamos visto en todo un clásico como Hidden and Dangerous II o incluso en Commando. Aquí las órdenes se dan o se acatan en el mismo campo de batalla y cada decisión tiene un reflejo inmediato en pantalla.
Aquí es donde entrará en juego nuestra capacidad para comandar el juego. El objetivo de nuestros soldados es, como bien diría el Capitán Miller en “Salvar al Soldado Ryan” ganar la guerra y cada centímetro del suelo es un objetivo. Sin duda, GearBox Software continúa con esta referencia para el juego ya que, de hecho, en esta tercera entrega podremos verlo aún más. Como en los anteriores títulos, tendremos que avanzar parapetándonos en cada rincón del camino y del escenario si no queremos que los alemanes arrecien contra nosotros con sus disparos.
Para tener éxito en cada misión, deberemos ir avanzando y disparando poco a poco. La mecánica básica es sencilla, ya que tenemos dos opciones siempre: o cubrir a nuestros compañeros, u ordenarles que nos cubran mientras rodeamos y acabamos desde una posición de ventaja a nuestros enemigos. Cada pocos minutos tendremos, como es lógico, un enfrentamiento con los alemanes, y solo la perfecta coordinación con nuestros compañeros hará que podamos avanzar.
Esta es la base del juego, pero pronto descubriremos que en esta tercera entrega tendremos incluso más dificultades para llevarlo a la práctica ya que se han mejorado muchos de los algoritmos que vimos en las anteriores entregas del juego en cuando a la Inteligencia Artificial que ahora permite algo pocas veces visto en el mundo del videojuego: los enemigos improvisan.
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