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Con Metal Gear Solid 4 se termina un ciclo, es el final de la saga y el último bajo la dirección de Hideo Kojima, su creador. En Metal Gear Solid 4 se responderán todas las preguntas e incógnitas que millones de jugadores han tenido desde hace tiempo, mucho antes incluso que apareciera el primer Solid.
Argumento más que de película La historia se situará en un futuro no muy lejano. Años después de lo acontecido en la segunda parte de Metal Gear. Snake, avejentado prematuramente no se sabe porqué, vive en un mundo plagado de guerras controladas por organizaciones privadas, las llamadas PMCs, que solo buscan beneficios económicos. Estas organizaciones disponen de ejércitos enteros y potencial bélico suficiente como para hundir y levantar países, que se sirven de sus servicios para controlar el curso del planeta.
De todas las PMCs, la denominada Praying Mantis es la más peligrosa, y en estos momentos se encuentra en Oriente Medio librando una batalla contra insurgentes árabes. El Coronel Campbell contacta una vez más con Snake para que se infiltre en la zona. Al parecer Praying Mantis está liderada por Liquid Snake. Ante tal imposibilidad, puesto que Liquid muere en Metal Gear Solid, Snake se traslada al conflicto para descubrir al poco que el líder de la PMC es Ocelot, pero con un brazo implantado del difunto Liquid y controlado por su espíritu.
Así comienza MGS4, pero este es sólo la punta del iceberg. Como en el resto de Metal Gear, la trama se complicará a medida que avancemos y diversos personajes se cruzarán por ella, algunos conocidos como Otacon, Meryl o Raiden; y otros desconocidos, como la enigmática unidad The Beauty and the Beast.
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