El apartado técnico Civilization Revolution nos deja un sabor agridulce en general. Por un lado es un juego gráficamente notable, con mucho colorido y con mucho detalle. Los edificios y las ciudades están muy bien representados, los gráficos de las unidades son más que buenos, y todo el estilo varía a medida que avanzan los siglos. Sin embargo, a medida que la partida avanza, conseguiremos más ciudades, crearemos más unidades y descubriremos más mapeado. Esto hace que la carga gráfica vaya en aumento a medida que jugamos más y más en el mismo escenario, lo que repercute en unas bajadas de framerate considerables en los últimos años de partida.
Por otro lado el control se ha simplificado y adaptado muy bien el mando de la consola al tipo de juego que es, pero también tiene puntos negativos. Por ejemplo, el cursor tiende al automatismo y va saltando de unidad en unidad esperando nuestras órdenes. Podemos moverlo nosotros, pero suele ser difícil elegir a la primera la unidad exacta que deseamos mover. La aglomeración en una misma casilla de diferentes unidades dificulta llevar el inventario de todo lo que tenemos en el tablero, y en las partidas más avanzadas mover el cursor de un lado al otro del planeta es una tarea ciertamente tediosa.
La música y los efectos de sonido acompañan bien al juego, y se ha utilizado un estilo visual que recuerda mucho a Los Sims, agradable la mayoría del tiempo pero molesto en ocasiones por ser muy repetitivo.
Estrategia muy notable Civilization Revolution es el mejor juego de estrategia que ha aparecido en consola. Es un juego muy profundo, pero sin resultar muy complicado. Divertido, adictivo, y el modo multijugador es todo un acierto. Los amantes de los Civilization no se verán defraudados aunque vean algunas cosas capadas respecto a los anteriores, y los nuevos en el género de la estrategia descubrirán que aún tiene mucho que decir en esto del ocio electrónico. Un juego recomendable para todo tipo de público.
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