Civilizaciones diferentes Tendremos 16 civilizaciones con las que jugar que van desde España, con su Isabel la Católica; pasando por Francia y Napoleón; Japón, con la estirpe Tokugawa; o Estados Unidos, con Lincoln; y así una larga lista. Cada una de ellas tiene sus propias bonificaciones y sistema de gobierno, lo que influirá notablemente en el transcurso de la partida.
La política es fundamental en el juego y cada clase impone una serie de restricciones al jugador. Por ejemplo, si adoptamos la Democracia no podremos declarar la guerra a no ser que seamos atacados primero. El Comunismo mejora la producción pero reduce el nivel cultural. El Despotismo, la República, Monarquía y Fundamentalismo producen diferentes efectos en la forma de jugar.
Estrategia al estilo clásico El desarrollo de juego es por turnos. En cada uno de ellos moveremos nuestros ejércitos que, en circunstancias normales, se mueven una casilla. También podremos gestionar o crear nuestras ciudades. Las ciudades son el pilar estratégico de Civilization. Tendremos que construir ciudades, y para ello usaremos a los Colonos, unidades que moveremos por el mundo para plantarlas donde deseemos. El terreno anexo a la ciudad nos ingresará una serie de recursos económicos, de construcción, alimentarios o de investigación, por eso es importante elegir bien los emplazamientos de las ciudades.
Con esos recursos construiremos nuevas unidades, nuevos edificios o Maravillas. Cuantas más ciudades más recursos y más avanzaremos tecnológicamente. Como la construcción de cualquier unidad o edificio exige un número determinado de turnos, la planificación previa es importantísima. Además, cada ciudad sólo puede crear una única unidad cada vez, así que es importante expandirse y levantar más ciudades con las que construir varios proyectos al mismo tiempo.
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