Espectáculo vacío Imaginemos por un momento cómo son las películas. Acción a raudales, luchas cuerpo a cuerpo brutales, persecuciones a pie y en coche, disparos y espionaje. La dirección de las películas de Bourne es contundente, frenética, con un ritmo acelerado pero tampoco se deja nada en el tintero. El juego ha intentado ser así. De hecho lo ha conseguido. La Conspiración Bourne es un juego igual de rápido y contundente que las películas. Jugar a él es como ver la película, pero controlando los movimientos de Bourne.
Las persecuciones son rápidas y nerviosas, las luchas potentes y duras, y los disparos son frenéticos y peligrosos. Sí, el juego de Bourne transmite la esencia de las películas. Pero sólo eso.
Las primeras partidas son casi mágicas. La combinación de música e imágenes es casi perfecta, pero al cabo de unas horas realizando los mismos movimientos y el mismo tipo de misiones nos preguntamos si realmente merece la pena la experiencia de jugar a Bourne.
Y es que La Conspiración Bourne es un juego tremendamente repetitivo. El juego nos traslada por multitud de escenarios, y nos obligará a luchar con multitud de enemigos, pero todo es un clon del escenario y enemigo anterior. Jugar al primer nivel es igual que jugar al último, exceptuando un leve incremento de dificultad de cara al final. Es una lástima que teniendo éste tanto potencial se haya desaprovechado repitiendo una y otra vez, y del mismo modo, la base sobre la que se asienta Bourne: Persecución, luchas y disparos.
|