La velocidad lo es todo En Burnout Paradise, lo más importante es, desde luego, la velocidad del juego que es en algunos momentos inimaginable. Sin embargo, hay que decir que es una velocidad “paulatina” los primeros coches corren, desde luego, pero comparado con los últimos no hay color.
El sistema de control es simple, muy simple. Básicamente los gatillos para acelerar y frenar un botón de freno de mano y otro de turbo. Con estos controles tendremos las herramientas para conseguir ganar en cualquier carrera.
A partir de ahí, serán nuestros reflejos los que dicten sentencia y cuánto más avancemos en el juego, más rápidamente irá todo. La velocidad es tal que, en algunos momentos, evitar ciertos choques, por muy espectaculares que sean, es cuestión de puro reflejo.
Y claro, si no queremos competir, este juego nos permite pasearnos a tal velocidad por las calles que casi es otra prueba en sí misma. Conseguir completar la ciudad al máximo es, desde luego, un desafío que nos llevará bastantes meses.
Gráficos: La próxima generación a escena Burnout Paradise es el claro ejemplo de cómo evoluciona un juego dentro de la próxima generación. Habíamos visto en su momento Burnout Revenge par Xbox 360, pero comparado con este juego se queda corto. El detalle que existe en el título es realmente impresionante, no lo vamos a negar, pero lo asombros es la cantidad de tráfico que hay en movimiento y que además siempre se mantiene en movimiento en este juego.
Por otro lado, hay que decir que Paradise City es enorme y tiene diferentes entornos dentro de la ciudad. Desde el centro de la ciudad hasta una carretera llena de curvas y con bastantes trozos de todo terreno. Y claro, la ciudad está llena de rampas para saltar, algunas de ellas son puentes derruidos que nos llevarán a darnos alguna que otra sorpresa.
La resolución en PS3 es de 720p, pero la tasa de fotogramas es totalmente constante a 60 lo cual es también algo impresionante, sobre todo con las velocidades de vértigo que se alcanzan en este juego.
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