La jugabilidad evoluciona La serie Gran Turismo siempre me ha chocado por tres cosas. La primera es la ausencia de piloto y de vista interior del coche, algo realmente sorprendente para un juego que tiene como lema “The Real Driving Simulator”, suponemos que no se ponía por algún tipo de motivo técnico. La segunda, y una de las más importantes, la casi ausencia de sensación de velocidad cuando competíamos, era curioso ver que los coches parecían correr más en la repetición que cuando lo conducíamos y la tercera, que a día de hoy es flagrante, la total ausencia de un sistema de daños.
Con Gran Turismo 5 Prologue, vemos que se han arreglado, finalmente, dos de estos tres problemas. El primero ha sido totalmente subsanado, es decir, ahora tenemos piloto y, también, una vista interior con todos los detalles de cada vehículo. Puede parecer estético, pero Gran Turismo 5 Prologue, además, hace algo realmente sorprendente nos pone una vista interior útil y perfecta.
¿A qué nos referimos? Si lo comparamos -y ya sé que toda comparación es odiosa- con un juego como Project Gotham Racing 4, en este último juego veremos como la vista interior es buena, pero no útil, porque tenemos que girar la cabeza –que nos sirve para admirar todo el interior del coche- para mirar por el retrovisor. En cambio, en Gran Turismo 5 Prologue no podemos girar la cabeza y la vista es fija, pero está perfectamente diseñada para que veamos tanto el retrovisor más próximo nuestra conducción, como, por ejemplo el del centro, con lo que en una carrera no perderemos en ningún momento la visión de quien compite con nosotros.
Si pasamos ya a la segunda, la sensación de velocidad, hay que admitir que hay un mundo entre este Gran Turismo y todos los anteriores de la saga. La sensación de velocidad de este juego es realmente increíble y en este caso sí nos parecerá que conducimos a una u otra velocidad. Además, cuando lleguemos a las categorías superiores, ciertamente nos parecerá que estamos disfrutando de velocidades vertiginosas.
Esto nos lleva al control del juego que es preciso, aunque el dominio de los vehículos no es precisamente fácil, como en un coche de verdad. Si una curva es de 60, mejor no tomarla a 150, porque escucharemos como nuestras ruedas rechinan mientras intentan agarrarse al asfalto y, al mismo tiempo, hacemos un “recto”. Y a diferencia de otros Gran Turismo, la diferencia entre las diferentes vistas es, en cuanto a sensación de velocidad, totalmente nula.
También hay que decir que el comportamiento de cada coche es totalmente diferente, con lo que la parte de simulación de Gran Turismo 5 Prologue está perfectamente realizada. ¿Hay ayudas? Sí, en esta entrega tenemos diferentes grados de simulación y, lo más importante, se han incluido trazadas dinámicas, muy al estilo de Forza MotorSport 2.
¿Y la tercera? Pues es lo único que en Gran Turismo 5 Prologue no existe, es decir, seguimos sin un sistema de daños adecuado para el juego. Ciertamente, es posible que en el juego final se pueda ver esto, pero en Gran Turismo 5 Prologue sólo podemos decir que falta y, con los diferentes sistemas de daño que hemos visto en la competencia, es algo que se echa de menos. Tal vez, uno de los pocos fallos que hemos visto en esta entrega de Gran Turismo y que esperemos que sólo sea de Prologue.
|