Acción, pura acción El argumento es, en resumen, de gran interés y más cuando vemos como el juego se pone más interesante conforme avanzamos. Sin embargo, y al contrario que otros juegos, la historia no es más que un mero acompañante para el juego. Ninja Gaiden es un juego de acción de tremenda calidad y, por supuesto llevamos a un ninja, lo que significa que llevamos un personaje formidable con toda clase de habilidades que lo hacen un enemigo formidable en prácticamente cualquier terreno.
Ryu Hayabusa, como ninja usa desde el principio la espada del dragon, Shurikens y, por supuesto, su habilidad y reflejos. Esto será suficiente desde el principio para acabar con la mayor parte de enemigos. Conforme avancemos nos irán saliendo nuevas armas como Nunchakus y otras, además de flechas tanto normales como explosivas y cinéticas, arsenales que serán absolutamente necesarios.
Además, nuestro personaje al ser un ninja, puede caer desde cualquier altura y esto significa que en ningún momento tendremos miedo de caernos desde demasiada altura (eso sí, en los precipicios nuestra caída acabará como en el resto de juegos) También puede andar por paderes, hacer acrobacias increíbles y algunos de sus golpes son tan demoledores como los dísparos de una bala. Además, sus reflejos defensivos son tan buenos que es capaz de evitar balas con su espada.
El juego nos ofrece dos clases de fases bien diferenciadas. Por un lado tenemos la fase en sí, con exploración y eliminación de toda clase de enemigos, los cuales son muy variados. Desde Ninjas hasta demonios, pasando por soldados, tanques, helicópteros, etc. Por otro lado tenemos los enemigos de final de fase o Boss y al contrario que en otros juegos no tienen rutinas predeterminadas. Sí, es cierto que tienen un número límite de movimientos especiales, pero no significa que los usen en el mismo sentido, con lo que la IA de los enemigos, que por cierto es bastante bueno, utiliza los moviemientos cuando menos te lo esperas y algunos de estos “bosses” ofrecen muchos más problemas de lo que podríamos imaginar.
Eso sí, no penséis que el juego es sencillito, incluso en el nivel más bajo y en los niveles iniciales es juego es difícil, aunque pronto nos acostumbraremos a la misma y nos lo tomaremos como un reto, puesto que Ryu ofrece una cantidad de golpes realmente asombrosa.
Controles Tecmo nos había enseñado las impresionantes pantallas del juego y algunos vídeos que realmente quitaban el aliento lo cual nos llevaba a la pregunta más importante: ¿cómo se controla esto? Es asombroso ver como en un mismo juego unos gráficos de escena cinemática no tienen nada que ver con la jugabilidad del juego. El control sigue todos los pasos de su predecesor en cuanto a calidad. De una sencillez realmente increíble y con elementos interactivos, es decir, si nos acercamos a una pared y saltamos comenzará a andar por ella y si utilizamos la espada está automática saltará a escena.
De hecho, lo que más nos ha llamado la atención del juego es que este paso se produce a toda velocidad, es decir, apenas notaremos que hay que hacer una acción específica para realizar acrobacias. En realidad todo se hace con una naturalidad de forma increíble.
Algo parecido pasa con las “combos” (movimientos de ataque complejos) puesto que el sistema las hace sin problemas de retardo y algunos de estos movimientos son realmente extraordinarios. Con todo esto, Tecmo consigue que el juego sea atrayente desde el primer segundo de juego y ofrece acción de una forma que nunca habíamos visto hasta ahora.
Con PS3, además, Ninja Gaiden Sigma gana una serie de opciones interesantes que nos permiten ejecutar a partir de Sixaxis. No está mal, desde luego, pero no es necesario para disfrutar del resto del juego.
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