Sixaxis, cámaras y enemigos finales Hay dos aspectos más que me han llamado la atención en este juego y que hacen referencia al control y a los denominados enemigos finales o como normalmente se conocen, “Bosses” del juego.
En el primer aspecto hay que decir que en los controles “normales” Heavenly Sword responde de una manera excepcional. Es decir, me he encontrado con que no hay problema a la hora de manejar a Nariko, mover la cámara y apretar los botones de los diferentes golpes para acabar con los enemigos.
Eso sí, hay determinados niveles y movimientos que requieren del uso del sensor de movimiento del mando Sixaxis. Concretamente, es necesario en las fases de puntería, donde dejando pulsado el botón del disparo de munición pasaremos a una fase en primera persona de la flecha y con el sensor de movimiento la controlaremos. Estas fases son originales pero en determinados momentos del juego se vuelven pesadas o, incluso tendremos problemas con la cámara.
Este es otro de los problemas principales de Heavenly Sword: la cámara. Para dar un aspecto más cinematográfico al juego se ha optado por posiciones fijas de la cámara en demasiadas ocasiones y, de hecho, en algunos niveles incluso fallan. Hablamos de la segunda lucha con un jefe final (la mujer serpiente) donde en algunos momentos el sistema de cámaras se “atasca” y no vemos los ataques que nos vienen, haciendo que esta lucha sea un poco más compleja de lo normal.
Con esto último, llego a lo que son las luchas con los diferentes enemigos finales. En este sentido, siguen, de nuevo, ese esquema clásico de cualquier juego de consola y acción: movimientos repetitivos, secuencias conocidas y más complejas a medida que pasamos de fase en estos jefes de nivel (tres, para ser concreto). Aún así, estos jefes tienen un estilo propio y acabar con ellos sigue siendo un desafío, porque cada vez que te alcanzan, Nariko realmente se resiente.
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