Altair, un asesino ágil e invisible. Altair, el personaje principal, es ágil, veloz, fuerte y no tiene piedad de aquel que es su objetivo. Armado con espada, una cuchilla oculta y una maestría en el combate inaudita, Altair es un personaje único. Eso sí, el combate no es el principal atractivo del juego, pese a lo que se haya podido vender.
En Assassin’s Creed nuestra labor es casi siempre silenciosa y los combates no aparecen tan a menudo como muchos podrían pensar. De hecho, es mejor evitarlos, porque la guardia de las ciudades está formada por muchísimos guardias. Para ello, Altair puede mezclarse con la muchedumbre o utilizar los tejados para ir a los diferentes lugares, aunque sinceramente, es mejor mezclarse por la ciudad e ir visitando y escuchando a los diferentes personajes que pueblan la ciudad.
Mezclarse con la gente es una de nuestras habilidades y estamos hablando de la edad media, donde prácticamente, había personajes de todo tipo. Evidentemente, es más corto ir de un lugar a otro por los tejados, máxime viendo la agilidad y determinación de Altair, pero llamaremos más la atención. Eso, sí, subir a los edificios es, también, todo un espectáculo.
¿Por qué? Porque cualquier pequeño resquicio de las paredes servirá para que Altair se enganche a él. Esto es algo realmente increíble porque cualquier punto que se nos ocurra puede servir para que este asesino se introduzca en los lugares. La forma de escalar es bastante conocida, como el moverse, ya que aquí se deja notar que han desarrollado juegos como Prince of Persia.
Por otro lado, el personaje tiene una cualidad especial, una visión de águila, por llamarla de alguna manera que hace que sea capaz de identificar a su objetivo en medio de la multitud para así conseguir llegar hasta él de forma “sencilla”. Eso sí, hay que tener en cuenta a la multitud, otro factor nuevo que hace de Assassin’s Creed un juego realmente espectacular.
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