Gráficos: sí, nos creemos que PS3 es una máquina muy potente Por fin. Esto es lo primero que pensamos cuando vimos Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. Es verdad que habíamos visto juegos con muy buen acabado técnico, pero ninguno de ellos nos habían hecho soltar exclamaciones ante su calidad visual. Metal Gear Solid 4 lo hace desde el segundo uno de juego hasta que vemos los títulos de crédito.
Primero por los modelos de todos los personajes que son extremadamente realistas en su diseño, pero también en sus animaciones, ya que podremos ver como brazos, torso y piernas se mueven de forma realista.
Las caras de los personajes quedan aparte. Kojima ha conseguido que tengan expresión facial completa mediante una técnica muy parecida a la que se empleo en Heavenly Sword, es decir, con captura facial de movimientos. Junto con los ojos más realistas jamás vistos consiguen expresiones muy realistas, capaz de reflejar emociones como la tristeza, la sorpresa o el dolor.
Otra cosa que nos ha llamado tremendamente la atención de este juego es la iconografía de elementos. Los Geckos son realmente impresionantes. Estos robots con patas semihumanas vistos en los vídeos, atemorizan aún más en el juego, porque son capaces de plantarse delante de ti en apenas un segundo y de un salto.
Los escenarios también están muy bien realizados. Con Metal Gear Solid 4 te crees realmente que estás en mitad de una zona de guerra. Edificios destrozados por los efectos de la guerra, balazos o incluso podemos observar como las explosiones les afectan con temblores y, sobre todo, nubes de polvo. Precisamente, el polvo es otro de los elementos mejor hechos en este juego que se mueve con el viento de forma casi real. Lo que menos nos ha gustado de este juego es el agua que, en general, es demasiado uniforme y con respecto al resto del juego parece muy poco realista.
Las escenas cinemáticas no pueden dejarse de lado, sobre todo porque en el caso de Metal Gear Solid 4 hay una abundancia increíble. Todas ellas están creadas como si de una película se tratase, con un exquisito tratamiento de la luz, una cuidada puesta en escena y, lo más importante, con la mejor elección posible de las cámaras. El resultado se puede definir como una gran película.
Hay defectos, por supuesto. Y estos defectos se llaman bajadas en la tasa de fotogramas por segundo. Curiosamente, esto ocurre muy de vez en cuando y en lugares en los que inicialmente se puede llegar a pensar que no podría suceder. Suponemos que al juego le falto algún que otro punto en el pulido final.
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