Cuando el argumento es lo más importante Desde que arranca hasta que se acaba tenemos claro que Metal Gear Solid 4 más que un juego es una gran historia. Esto es algo que se ha visto en todos los Metal Gear, es cierto, pero que en el caso de Guns of the Patriots se agudiza.
Lo notamos la primera vez que entramos en combate cuando tras una secuencia de introducción con pensamientos de Snake, de repente, aparece la interfaz del juego. Sí, la diferencia entre secuencia cinemática y juego se borra totalmente en este Metal Gear Solid. La transición es tan perfecta que sorprende.
Pero hay más, porque conforme avancemos en el juego nos encontraremos con fases de infiltración en las que es mejor pasar desapercibido y otras en las que la acción se adueña de tal forma que es difícil no emocionarse con el frenesí del combate.
Lo mejor es que todo está perfectamente armonizado como si de una gran obra musical se tratase. Todo entra dentro de la lógica Metal Gear y, además, algunas de las secuencias que veremos pasarán a la historia por ser de las mejores que se hayan visto en un videojuego.
Y por supuesto están los jefes, en este caso la unidad B&B o The Beauty and the Beast. Cuatro enemigos que son a la vez muy diferentes y similares a los de otros títulos de la serie. Similares porque son réplicas de los enemigos del primer Metal Gear Solid y diferentes porque en este caso son almas atormentadas por la guerra que han sido forzadas a una situación totalmente extrema.
Curiosamente, y al contrario que en otros juegos de la serie, Snake va a estar acompañado por muchos amigos. Vuelve Raiden, Otacon, Campbell e incluso Meryl, del primer Metal Gear Solid. Todos ellos tienen diferentes papeles en el argumento y también en la jugabilidad, pero nunca los manejaremos, simplemente serán un complemento de la historia para que encajen todas las piezas de este enorme puzzle que es la serie Metal Gear.
En cuanto a los controles de Metal Gear Solid 4 hay que decir que son excelentes. Responden a nuestras órdenes de forma perfecta y lo único criticable es que son muy sensibles, sobre todo cuando andamos ya que dependiendo de como usemos el stick izquierdo nos encontramos con diferentes velocidades de andar.
Lo que sí se ha mejorado mucho en Metal Gear Solid 4 es el combate. Se ha optado por una cámara por encima del hombro para disparar, aunque siempre podemos pasar a apuntar en primera persona, muy útil para eliminar algunos de los enemigos a los que nos enfrentaremos.
Al haber tanto combate en Metal Gear Solid 4 tenemos un curioso ayudante más, un traficante de armas que nos proporcionará toda clase de munición y armas. Desde luego, las necesitaremos, aunque es poco menos que increíble que podamos comprar balas en mitad de una lucha con un jefe, aunque claro, siempre hay licencias en Metal Gear.
Nos queda la IA de los enemigos que sigue siendo el punto más débil de todos los Metal Gear Solid. Son muy predecibles y tienen unos patrones claramente definidos. Todos los enemigos se mueven por caminos predefinidos y no es que nos cojan desprevenidos es que simplemente nos habremos descuidado nosotros.
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