La infiltración Metal Gear evoluciona Con Metal Gear Solid 3: Snake Eater ya vimos una evolución en el concepto de infiltración. Con apenas medios de detección y con enormes entornos abiertos, teníamos que ser capaces de camuflarnos totalmente para conseguir sorprender a los enemigos. Mientras que la detección de enemigos se hacía con un aparato rudimentario que sólo podíamos usar de vez en cuando, el camuflaje era algo más complejo.
El sistema de camuflaje que permitía esconderse de los enemigos era un poco tedioso. Teníamos que hacer todo el proceso mediante un sistema de menús, lo que nos sacaba del juego durante unos segundos. Mediante un indicador, sabíamos si nuestro porcentaje de camuflaje era el acertado.
Este sistema de camuflaje lo hereda Metal Gear Solid 4, pero lo hace con un nuevo utensilio electrónico llamado OctoCamo.
Desde el primer momento OctoCamo sorprende por completo. Es un traje que se transforma y adapta a cualquier superficie. Toma los colores del terreno y ofrece camuflaje casi perfecto. Es posible acercarse a los enemigos sin que se enteren, siempre que no hagamos ruido. Aparte de eso, Octocamo es uno de los gadgets más espectaculares que hemos visto en un juego, porque básicamente lo que hace es retexturizar el modelo de Snake en tiempo real.
El único defecto es que el OctoCamo es parcial, la cabeza de Snake quedará al descubierto. Con el tiempo obtendremos también una capucha, lo que significará que podremos tener un mayor nivel de camuflaje, totalmente indispensable en algunos niveles.
Dos elementos más se unen en la infiltración. El primero es el Solid Eye, un parche electrónico que rinde homenaje a Big Boss y con el que podremos detectar a los enemigos en el radar, tener prismáticos y también visión infrarroja. Este parche lo vamos a usar a lo largo de todo el juego, no sólo para detectar a enemigos, sino también para acabar con algunos de los jefes finales del juego.
El segundo de ello es Mark II, un pequeño robot que controlamos para explorar las zonas sin que nos descubran. Es perfecto para tomar decisiones tácticas antes de pasar una zona. Gracias a él descubriremos secretos y escondites e incluso podremos ser capaces de inhabilitar a enemigos mediante una pequeña descarga eléctrica.
Con estas maravillas electrónicas y con los movimientos de Snake nos adentraremos en un juego que ofrece un punto de inflexión con respecto al resto de la serie. La jugabilidad está al servicio del argumento.
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